B&b: T2 Capítulo 6: Los dos amores de Juan Gutiérrez

En general, me gusta el enfoque de la serie a la hora de tratar ciertos temas sociales, la forma en que nos muestran cómo afrontan sus miedos los enfermos de cáncer, todo ello junto al toque de enredo en las relaciones de pareja, celos, cuernos, diferentes clases sociales, etc. Todavía es una incógnita si renovarán por una tercera temporada. Es complicado, puesto que la tardanza en emitir la segunda y la escasa audiencia apunta

a que no habrá renovación. Además algunos de los actores ya tienen otros proyectos. Pero de momento Telecinco no se ha pronunciado al respecto.

La sexta entrega de esta ficción ha empezado con la pérdida de pelo de Candela como consecuencia de la quimio. Se ha plantado una peluca y ha seguido trabajando como si nada. Pero hemos visto a una Candela débil, cansada, y sobre todo, muy asustada. Cabezona como ella sola, ha creído que podía con todo, poniendo en peligro su profesionalidad como periodista, al no entregar a tiempo un artículo. Finalmente ha claudicado y les ha contado a todos su problema: «Tengo cáncer de mama… Voy a seguir trabajando… Y quiero un trato normal». (Momento lagrimilla del capítulo). También ha aceptado a Carmen como asistenta, y de paso de terapeuta. Le ha contado la emotiva historia de su padre sobre cómo luchó contra la enfermedad.

Hugo ha encontrado una foto de su madre junto a Bornay, muy cariñosos, un año antes que él naciera, y se ha rayado pensando que fueran padre-hijo, lo que le convertiría en hermanastro de Cayetana. Se ha armado de valor y le ha preguntado a Bornay, que lo ha negado en rotundo, y hasta le ha mostrado una prueba de paternidad. Cayetana está a gusto con Hugo, pero cuánto tiempo podrá aguantar ese estilo de vida sin lujos, mintiendo a sus amistades por vergüenza a que la vean viviendo en esas condiciones, etc.

Por otro lado, Clara no puede quitarse la culpa de la infidelidad. Lucas le advierte que si no significó nada para ella, que lo olvide, y no estropee su matrimonio. Para Cristóbal en cambio sí que significó algo, e insiste en repetirlo. La verdad que tiene más química la nueva pareja Clara-Cristóbal que con Pablo, y me gusta mucho más como director que Bornay.

Mario y Lucas llevan un caso de investigación sobre un entrenador de éxito en culturismo. Entrevistan a un ex-culturista que les cuenta cómo les sometía a dopaje, causándoles graves efectos secundarios en riñones, hígados, etc. Se presta a llevar una cámara oculta y consiguen las pruebas que lo incriminan. Como siempre Mario de por medio, poniendo paz en la pelea de ambos, más que fotógrafo parece policía, debería cobrar un plus por peligrosidad. 

Juan está feliz con Lucía. Ella se va a ir una temporada a entrenar a Formigal, pero a pesar de la distancia quiere seguir con la relación. No obstante, la paz sentimental del malagueño se acaba con la llegada sorpresa de Vero, que llama al timbre de su casa y le abre sin más, sin mirar por la mirilla ni nada, después de lo que les pasó con «Los Cobra», deberían estar más alerta. Pero a lo que iba, que el corazón de Juan estará dividido entre las dos. A mí personalmente, Lucía no me gusta para él, y se aleja de su lado. Vero una vez ya le rompió el corazón, pero les veo más complicidad.