ÁGUILA ROJA: T9 Capítulo 106

El capítulo 106 y tercero de la Temporada 9 de “Águila Roja” fue menos dinámico que los anteriores, en cuanto a la trama principal. Ser Rey o no ser Rey, esa es la cuestión que le plantea Malasangre a Gonzalo. Sabe que por su forma de ser, las cosas cambiarían para bien, si alguien como él tomase el trono, con un sentido de la justicia que equilibrara la balanza entre plebeyos y nobles, pero el ansia de poder no entra en los planes de futuro del maestro, se niega a convertirse en uno de ellos. Al contrario, su hermano el comisario se ha vuelto loco, delirando con una corona del roscón de Reyes, imaginando cómo sería su reinado, cruel y sin escrúpulos.

La historia de amor-odio de Hernán y Lucrecia toca fondo, aprovechando la coyuntura, se invierten los papeles, y pone a Lucrecia entre las cuerdas. Le ofrece lo que más desea, ser Reina, pero a un precio muy elevado, anular por completo su voluntad, quedando sometida a él por completo. Ella acepta, a pesar que está destinada a ser infeliz el resto de su vida, no puede desaprovechar la ocasión de subir a los cielos, cueste lo que cueste. Si ya se deshizo de un marido, siempre puede deshacerse de otro, aunque antes tendría que demostrar que Nuño es hijo de Hernán, para dejar un heredero. Es una pena que esta pareja, que tantos buenos momentos pasó, se vea en esa tesitura, pero son muchos los desplantes que la marquesita le ha hecho pasar, para olvidarlo todo, y comenzar de cero. La venganza se sirve en plato frío.

Respecto al futuro hijo de Nuño, los de la pescadería no tienen muchas luces, sobre todo el Paquirrín de la familia, que se gasta el dinero en caprichos, y se mete en líos con prestamistas para devolverlo. Si es verdad que ese hijo lleva sangre azul, no parece que vaya a tener un gran futuro.

En cuanto a Anaís, ya ha conocido a Águila Roja, pero el plan de huida que le proponía no entraba en sus planes. Su héroe, esta vez, ha sido Gonzalo. Ya se respira amor entre ellos, aunque todavía no hayan abierto ni un libro. Anaís es la clase de mujer, bondadosa, justa, y además guapa, que puede hacer tambalear los cimientos, muy bien asentados, de la bonita historia de amor entre Margarita y Gonzalo. Como no aparezca pronto, con churumbel o sin él, se lo van a quitar. Menos mal que Gonzalo para el amor es lento como el que más, y en una temporada como mucho les da para ir a tomar un café.

La trama de la sirena, nos ha servido, en parte, para abrir los ojos a los crédulos, y aprender a ser más escépticos con las leyendas. Pero sobre todo para dejar una prueba en forma de botón de la camisa del falso tío Emilio, que para no ser descubierto, puesto que ella conocía su verdadera identidad, la ha asesinado a sangre fría. Gonzalo, posiblemente uno de los hombres más herméticos con sus cosas, le ha contado su sed de venganza a su tío en un par de días de conocerle. ¡Incongruente!

Por último, Águila tiene un nuevo aliado, Trini, a falta de Sátur (Javier Gutiérrez), que sigue encerrado por orden del Rey. La búsqueda del hermano del bandolero, un inventor genio para la época, que ha inventado autómatas que escupen fuego, promete una trama interesante para próximos capítulos.

La audiencia baja ligeramente, marcando un 12,3% de share y 2.058.000 espectadores.

ÁGUILA ROJA: Guía Capítulos.