ÁGUILA ROJA: Final T8 Capítulo 103

El capítulo 103, final de la octava temporada de «Águila Roja» no dejó indiferente a nadie, para bien o para mal. La boda entre los dos protagonistas no llegó a celebrarse, pero al menos Margarita sale «viva» de la serie, con billete de vuelta en cualquier momento que sus compromisos laborales lo permitan, para terminar de una vez lo que todos los espectadores llevamos esperando desde la primera temporada.

La trama de Portugal queda resuelta gracias a Sátur (Javier Gutiérrez), que entre tanto magnífico, le toca hacer de héroe y libera a todos consiguiendo huir antes de morir ajusticiados.

Lucrecia se enfrenta a un dilema vital entre los dos grandes hombres de su vida. Está en su mano salvar solo a uno, y elige a Gonzalo, su amor platónico, por encima del padre de su hijo. Y aunque esa ayuda no llega a efectuarse, es lo que abrirá los ojos a Hernán para conocer la identidad de su rival: Gonzalo, su hermano. Por si no hubiera ya suficiente tensión entre ellos, veremos cómo reacciona en la próxima temporada Hernán con su hermano en una batalla estúpida, pues a Gonzalo le importa poco o nada lo que le pase a Lucrecia, más después que le ha traicionado contando a Margarita su pequeño desliz.

Una vez liberados de Portugal, Gonzalo no quiere perder más tiempo y organizan la boda para casarse cuanto antes. Lucrecia, en cambio, tiene otros planes para ellos, va a ver a Margarita y le cuenta su noche de pasión con Gonzalo, el mismo día que él le pidió matrimonio. Hay que decir que Margarita le rechazó, y por despecho Gonzalo acabó en los brazos que no debía, pero en ese momento Margarita se siente decepcionada y engañada. Acude al altar y sale corriendo, cual novia a la fuga, con Gonzalo detrás preguntándose por qué, pero en su defensa, lo único que sabe hacer es pedir perdón mil veces.

Es demasiado tarde, la boda no se celebra, y los espectadores nos quedamos con las ganas, de nuevo, a pesar que nos habían vendido que esta temporada sería la definitiva. Ahora entiendo por qué nos regalaron una noche juntos anticipada, como consuelo, ya que el matrimonio no iba a poder ser. A partir de ahí, Margarita desaparece a caballo, con un «no me busques», y Gonzalo, en su rol de Águila, desata toda su furia matando guardias, como el que mata marcianitos en un videojuego.

Cabe destacar también el final de Malasangre y el cardenal Mendoza. Los intentos del cardenal por acabar con Malasangre no han dado resultado, a pesar de haberle delatado ante el rey de Portugal. Malasangre se anticipa y le acuchilla, pero éste, malherido, le devuelve la puñalada, quedando ambos en el suelo, desangrándose, en una escena dantesca. ¿Morirán? Respecto a Malasangre, con su muerte se resolvería el asunto sobre el secreto de la identidad de Águila Roja, y la deuda, en especies, que Margarita tenía con él. Por otro lado, su personaje da un toque «canalla» a la serie, siendo uno de los «malotes» más irreemplazables. Sobre Mendoza, se haría justicia al Monseñor Adrián. Su muerte solo la lloraría su sobrina Irene, a la que nos gustaría que tomara más relevancia en la próxima, pero esta vez en su condición de «hermana».

La audiencia cerró la temporada con casi un punto más respecto a la semana anterior, marcando un 12,9% de share y 2.429.000 espectadores.

Para terminar, en general la octava temporada ha tenido bastante ritmo en cuanto a tramas personales, que se han ido descubriendo, como la relación padre-hijo del comisario con Nuño, y el conocimiento de saber que Hernán y Gonzalo son hermanos. No nos olvidamos del personaje de Catalina, el cual nos dejó de manera trágica, pero quedó por resolverse la muerte de su marido Floro, y ella murió pensando que fue adúltera, con Cipri. Respecto al capítulo 103, será recordado como el de la «novia a la fuga», marcando el final de la temporada.

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ÁGUILA ROJA: GUÍA DE CAPÍTULOS.