ÁGUILA ROJA: T8 Capítulo 96: La catana

Capítulo menos intenso que los anteriores, donde se ha notado mucho la ausencia de Margarita (Inma Cuesta). Catalina ha sido substituida en palacio por la nueva ama de llaves, Soledad (Neus Sanz). Una mujer excesivamente eficiente, rozando la perfección, que me recuerda un poco a la señorita Rottenmeier.

Por fin hemos vuelto a saber algo sobre el hijo de la marquesa y el rey. El plan no podía ser mejor, aparentar que es hijo de la criada, y criarlo en palacio como suyo. Pero ese niño parece no tener un minuto de paz, y ha acabado siendo adoptado por el chatarrero de la villa. ¿Lo volverá a recuperar algún día Lucrecia? Tiene una marca en la planta del pie, que en un futuro ayudará a identificarle. Otro dato importante es que Nuño ya conoce la existencia de su hermanastro, pero de momento ignora quién es el padre.

La catana del Águila Roja ha sufrido un percance, un rayo la ha partido en dos. Lo del forjador ciego lo he encontrado un poco surrealista, pero era la única manera de arreglar su catana sin ser reconocido. Aún así, Sátur (Javier Gutiérrez) la ha liado parda, y han apresado al imitador del AR, que ha querido sentirse héroe por un día, a pesar que su destino era morir. Muy emotiva la reacción del pueblo defendiendo a su héroe, bajo la mirada del rey, que ha tenido que aguantar la humillación de que el pueblo idolatre más a Águila que a él.

Lo mejor del capítulo, cuando Gonzalo ha sacado carácter, después de que Sátur le comiera la oreja con la suplantación de identidad del imitador, y ha dicho: «Mi catana solo la uso yo». Y se ha colado en palacio para robársela al rey y de paso se ha llevado al niño.

El cardenal esta vez se ha librado del destierro, a pesar que el comisario ya se frotaba las manos pensando en su herencia. Irene como siempre, prácticamente ausente, como el resto de temporada.

En este capítulo hemos conocido al Cipri más pesimista, si cabe. Rabioso con Sátur, y siempre a la gresca con él, le culpabiliza de la muerte de Catalina, pues la bala era para él. Gonzalo, le da consejos para soltar su ira. Aunque no creo que dar puñetazos a una roca y fastidiarse la mano sean la mejor opción. Ya le podía dar unas clases y enseñarle a leer, mucho más provechoso.

Finalmente, Gonzalo y Sátur acaban prisioneros en un barco, con más rehenes, para venderles como esclavos fuera de España. Es el plan que ideó Malasangre para que el Rey ganara un dinero extra.

La audiencia marca un 13,9% de share y 2.632.000 espectadores.

ÁGUILA ROJA: Guía Capítulos.

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